Hola querido, ¿cómo estás? Aprovecho que hemos parado en la Tierra para mandarte este mensaje telepático y un cariñoso frote de antenas. Espero que por Andrómeda siga todo bien.
Aquí el portal de telecomunicaciones de Movistellar funciona horrible, como casi todo; así que no sé si esto lo recibirás ahora o en varios milisegundos. Además no me pillas en buen momento porque estoy muy enfadada con el niño. Pero no me adelantaré, prefiero contarte las vacaciones desde el principio.
¿Recuerdas el espantoso viaje a las Nubes de Magallanes? Pues nada que ver, Startravel es otra cosa, no como Siderotours. Para empezar, nos cambiaron el aburrido viaje a la Luna, que por lo visto está llena de chatarra, por una experiencia de windsurf en Neptuno. Maravilloso. Tendrías que haber visto al niño a dos mil por hora sobre helio y metano; con los vientos que hay allí te puedes imaginar. Un poco fresquito y tormentoso, eso sí, pero el planeta es precioso, con ese increíble color azul que me recuerda tanto a ti…
Pues eso, que el Tour Solar, a excepción de ese cambio, tal como nos lo ofrecieron. Han mantenido el cross entre los cráteres de Mercurio, ya sabes la ilusión que me hacía. Qué sensación rodar a toda velocidad por esas pendientes… Aunque el niño no pudo hacer el cross, justo ese día se quedó sin batería, qué contrariedad. Venían también unos tipos muy extraños de la galaxia de Sagitario. ¿Te puedes creer que pidieron vehículos para conducir por los cráteres? Con lo divertido que es pasar a fase larvaria esférica y chocarte contra las rocas de la cuenca Caloris y lanzarte por sus acantilados de hierro y silicatos. ¿Qué puede ocurrir? ¿Qué pierdas alguna escama ósea? Qué delicaditos.
Después nos fuimos a Titán; qué spa, tendrías que verlo. Un circuito termal con baños en lagos de metano casi congelados. El metano estaba en su punto, un poquito frío si acaso: me dejó completamente cianótica. Te doy envidia, ¿eh? De ahí pasamos al solárium, a cuatrocientos cincuenta grados, horrible. Pero lo mejor es que estaba al lado, en Venus. Tres minutos desde Titán: ya te dije que Startravel funciona genial.
Al día siguiente escalada en el Monte Olimpo de Marte. Fue muy divertido aunque tengo que decir que exageran bastante con la altura: no está mal pero no es tan alto como el parque donde llevamos a jugar al nene en casa. Y hablando del nene: ¿sabes lo que hizo? Pues, ni corto ni perezoso, que se encontró un cacharro inservible y se enrabietó porque quería llevárselo. Al final tuve que ceder —ya sabes cómo se pone— pero he estado dos días sin frotarle las antenas. El cacharro, la verdad, no tengo ni idea de lo que pueda ser; yo diría que es una mascota perdida que se haya escapado o algo así. Dice el guía local que se llama Opportunity. Menudo nombre para una mascota.
Y ahí empezó lo malo, la Tierra. Sí, la Tierra es lo peor, una decepción. Parecía que veníamos a la metrópolis pero no. Para empezar, no hay de nada, ni siquiera cargadores de cerebro; ni puedes ni comprar gafas, sólo sirven para dos ojos. Y se comen a unas criaturas adorables que se parecen mucho a nuestros bebés, aquí los llaman calamares. Pero el niño esperaba el safari con tanta devoción…, al final le levanté el castigo, ya sabes, parezco tonta. El caso es que aquí no le dejan jugar al pobre. Ahora nos persigue la policía terráquea; un despropósito. Pues nada, por desintegrar a dos o tres docenas de humanos con su pistola de juguete. Total, si los humanos son seres estúpidos; no saben nada, ni teletransportarse. En fin, qué estrés, el niño que no para de llorar: le he tirado la pistolita y menuda rabieta…, se le han puesto rojas hasta las púas. Lo que te digo, la Tierra, fatal. Lo mejor que tiene es que hay gasolineras por todas partes. ¡Qué rico está el gasoil!
Menos mal que ahora nos vamos al Sol, al fin. Antimateria sobre plasma. O miel sobre hojuelas, como dicen aquí, radiación a tope. Pero no te preocupes, querido, vamos protegidos: la nave con un escudo térmico y nosotros con el protector solar a base de amoniaco de Urano, factor tres mil doscientos.
Ay madre, te dejo, te dejo; el nene está mutando a una fase que no conozco. Estoy muy estresada; necesito una recarga completa de radiación en el Sol. Y un gasoil. Doble.


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