Por si todavía no os habéis enterado, el pasado 28 de marzo hemos cambiado al horario de verano, con lo cual amanece antes, anochece más tarde, y las noches de observación son cada vez más cortas.
La mejor forma de localizar las constelaciones primaverales, muchas de ellas con estrellas poco brillantes, es tomar como referencia la Osa Mayor, la parte de la cola, más exactamente. Las tres estrellas forman una curva que podemos continuar hacia abajo a la izquierda, hasta llegar a una estrella brillante de color anaranjado. Es Arturo, la estrella más brillante de la constelación del Pastor de Bueyes, también llamada El Boyero. Es una constelación de origen romano y, dado que es un pastor de bueyes, seguramente los bueyes no anden muy lejos. Efectivamente, los romanos veían los bueyes en las siete estrellas del carro de la Osa Mayor, y el pastor cuidaba de los siete bueyes del cielo. Resulta que ‘siete bueyes’ en latín, se dice septem (siete), triones (bueyes), por lo que esta parte del mundo donde se ven los ‘siete bueyes’, los ‘septem triones’, se conoce como hemisferio septentrional.
Continuando la curva desde Arturo, llegamos a otra no tan brillante, llamada Espiga (Spica, en latín), estrella principal de la constelación Virgo que representaba a la diosa griega de la agricultura, Démeter, la diosa de la primavera. Sus estrellas Espiga o Vindemiatrix, marcaban a los agricultores de la antigüedad algunas de las principales épocas de labor del campo. Es una de las constelaciones más extensas del cielo, como también lo es, si recordáis, la Osa Mayor.
Hacia la derecha de Virgo y algo hacia arriba, podemos ver la constelación de Leo, parte de los trabajos de Hércules: el león del bosque de Nemea. Entre sus estrellas destacan Régulo y Denébola.
Hacia el oeste, después del atardecer, podremos ver cómo Venus va ganando altura, mientras que Júpiter va decayendo hacia el horizonte. De todas formas, todavía podremos verles todo este mes y el que viene. Hacia el lado contrario, al horizonte este, ya desde principios de mes, muy cerca del horizonte y justo antes de salir el Sol, podremos ver la evolución de movimientos de Mercurio, seguido unos días después por Marte y Saturno, que culminará con una conjunción de éste trío de planetas entre los días 18 al 23 de abril.
Entre el 14 y el 30, con el máximo el día 22, tendremos la lluvia de estrellas Líridas, que aunque no se presenta con una actividad especialmente alta (unos 18 meteoros/hora), suelen ser rápidos y brillantes. Al encontrarse la Luna en un incipiente cuarto creciente, podremos disfrutar de ésta lluvia de estrellas, siempre y cuando las nubes lo permitan.
Y, por cierto, atentos al cometa C/2026 A1 MAPS, ya que el día 4 de abril tendrá su máximo acercamiento al Sol, por lo que habrá que estar pendiente antes y después de la fecha, a ver qué sorpresa nos da.
Y recordad, si tenéis cualquier tipo de duda o pregunta sobre observación, objetos o telescopios, no dudéis en escribirnos al planetario@museocienciavalladolid.es, o bien os esperamos en las sesiones del Planetario.
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